por Mba Bee Nchama
En un contexto donde la juventud africana toma las calles en Kenia contra las políticas neocoloniales, y en Nigeria, donde el Pueblo está exigiendo al gobierno de Tinubu una reforma completa del Estado, Kevin Ochieng Okoth nos conduce a través de una breve genealogía comunista para entender cómo se ha llegado política y teóricamente a este punto. La obra parte del análisis de los límites de otras protestas anteriores como #Feesmustfall en Sudáfrica, #EndSars en Nigeria o el propio #BlackLivesMatter. Sin embargo, África Roja va más allá de un estudio de estos movimientos sociales, constituyendo, sobre todo, una revisión crítica a lo que podríamos llamar “enemigos íntimos” del “Marxismo de liberación nacional”. Es decir, contra las propuestas teórico-políticas que, participando del campo de la Teoría crítica, él entiende post o anticomunistas y, por lo tanto, contrarrevolucionarias.
África Roja va más allá de un estudio de movimientos sociales, constituyendo, sobre todo, una revisión crítica a lo que podríamos llamar “enemigos íntimos” del “Marxismo de liberación nacional”
El primer capítulo analiza la génesis y declive del espíritu de Bandung, caracterizado por la solidaridad y el apoyo mutuo entre las naciones del Sur Global,
El segundo capítulo constituye una crítica a la corriente del Afro-pesimismo. El autor localiza su génesis tanto en el fracaso de los Estudios Negros en sus ideales de revolución, el activismo y el contacto con el Tercer Mundo surgido en Bandung y su progresiva institucionalización y profesionalización, y por otra en la desesperación de las personas Negras en los Estados Unidos ante la percepción de que nada cambia en su condición social, reforzada por el fracaso de la era Obama. El autor critica especialmente del Afro-pesimismo (al cual se refiere como AP2.0), su caracterización de la existencia de las personas Negras como perteneciente al mismo paradigma que el esclavo, no pudiendo conocer el ser del primero sin pasar por el segundo. Por otra parte, Okoth señala, calificándolo de “antipolítica”, el potencial que tiene esta corriente de los estudios Negros de desmovilizar al romper la posibilidad de la solidaridad internacionalista obrera, ya que plantea que insiste en la Negrofobia como constitutiva de las políticas de cualquier grupo humano no blanco.
El tercer capítulo, más que una antítesis de la noción de Capitalismo racial popularizada por Cedric Robinson y Stuart Hall, aunque acuñada por Legasik y Hemson, realiza una síntesis entre las críticas de Robinson sobre los límites eurocéntricos del marxismo que hicieron posible el nacimiento de la Tradición Radical Negra y otras corrientes marxistas que sí han abordado con rigor la cuestión racial y el impacto de la esclavitud moderna en el nacimiento y consolidación del Capitalismo. Aquí el autor asume que la esclavitud es una condición de explotación cualitativamente distinta a la explotación del trabajo asalariado. Sin embargo, mantiene la anterioridad de la razón capitalista frente a la razón racial. Es decir, el racismo posterior y justificación de la esclavitud, entendida por Okoth como una relación puramente económica, contrariamente a lo que plantea Cedric Robinson al establecer una genealogía precapitalista del racismo europeo.
El cuarto capítulo revisita el movimiento artístico y político de la Negritude francesa, al que critica no haber ido más allá de la reafirmación de la particularidad cultural Negra, como había predicho Sartre, hacia una fase más universalista y revolucionaria, así como la francofilia manifiesta de su política cuando sus mayores exponentes, Cessaire y Senghor, desempeñaron altas responsabilidades políticas en Martinica y Senegal, respectivamente. Frente a la unicidad y uniformidad que, según el autor, la diáspora siempre ha reflejado de la condición Negra, este insiste en la fragmentación interna de la misma ya sea por lo diversas que son las experiencias de racismo, como por otros ejes de lucha como la clase, social, el género, la sexualidad, el idioma o la clase social. Okoth contrasta la postura de la Negritude con la de la Liga de Defensa de la Raza Negra (LDRN) liderada por Lamine Senghor, quienes promueven una solidaridad obrera más allá de la cuestión racial.
El quinto capítulo es una vuelta más de tuerca contra el relato ontológico de la experiencia Negra, esta vez a partir de lo que el autor entiende como una lectura sesgada de Fanon, consistente en encumbrar su primera gran obra que es Piel Negra máscaras blancas (1952) frente a obras de corte más anticolonial como Los condenados de la Tierra (1961). Esta errónea interpretación de Fanon está encarnada, según el autor, en los textos de Frank B. Wilderson III, uno de los principales teóricos del Afropesimismo.
Los dos últimos capítulos constituyen el centro de la obra. En su recorrido el autor divide las experiencias progresistas en las luchas de liberación nacional africanas en dos tradiciones distintas, una más caracterizada por el humanismo africano y otra más centrada en el Marxismo-Leninismo oficial, siendo esta última la que el autor bautiza como África roja. En el sexto capítulo, Okoth pone la lupa sobre la primera ola de Socialismo africano, caracterizada por la convicción en el poder del comunalismo africano tradicional para la construcción de una política revolucionaria, y su fracaso que da a luz al Neocolonialismo. En este colectivo el autor agrupa la Ghana de Nkrumah, la Tanzania de Nyerere, la Zambia de Kaunda, la Senegal de Senghor, el Mali de Modibo Keita y la Guinea de Sekou Touré.
El séptimo y último capítulo desarrolla el concepto de África Roja, como una tradición de pensamiento y de luchas de liberación nacional formada por Maryse Condé, Andrée Blouin, Amílcar Cabral, Agustinho Neto, Mario Pinto de Andrade, Marcelino dos Santos, Eduardo Mondlanein y Abdulrahman Mohamed Babu.
El séptimo y último desarrolla el concepto de África roja, como una tradición de pensamiento y de luchas de liberación nacional formada por Maryse Condé, Andrée Blouin, Amílcar Cabral, Agustinho Neto, Mario Pinto de Andrade, Marcelino dos Santos, Eduardo Mondlanein y Abdulrahman Mohamed Babu. Okoth nos permite entender las complejidades de un tiempo político cuyas particularidades son raramente analizadas con esta precisión. Resultan especialmente pedagógicas las contradicciones y rebeliones internas que hubo en el PAIGC, en el MPLA o en el FRELIMO o incluso la evolución ideológica de los diferentes liderazgos o la coexistencia del no alineamiento y cierta ambivalencia en un contexto de Guerra Fría y de fracaso de las ideas de la Conferencia de Bandung. Estas luchas de liberación son presentadas como experiencias poliédricas, desde la construcción ideológica de sus referentes, las facciones y rebeliones internas, así como sus límites. Y aunque este derecho a la complejidad se echa en falta a la hora de abordar los límites de otras corrientes que el autor problematiza, es un elemento que permite una visión panorámica y multidimensional de las ideas, las organizaciones políticas, los contextos y los liderazgos de África roja.
Respecto a la estructura discursiva, en un primer plano de lectura de África Roja, se puede tener la impresión de estar ante un conjunto de críticas inconexas a un conjunto de ideologías, corrientes de pensamiento y experiencias políticas que conectan de alguna manera con el Radicalismo Negro. Sin embargo, en un plano más profundo, estamos ante una única crítica hacia cuatro tendencias que el autor considera anticomunistas y obstáculos a una verdadera revolución en el marco de la liberación nacional y que participan de la derrota de las promesas de Bandung. Estas cuatro ideas, a nuestro entender, no son otras que:
El devenir pequeño burgués del discurso académico, disfrazado de radicalidad y sin embargo desprovisto de proyecto, práctica e incluso de una teoría revolucionaria.
El esencialismo que, para él, subyace al relato ontológico de la condición Negra que plantea el Afro-pesimismo.
El fetichismo de la diferencia o, como lo denomina el autor siguiendo a Ruth Wilson Gilmore, “particularismo romántico” que resume la crítica a los Estudios Decoloniales, al movimiento de la Negritude y a la primera ola del Socialismo africano.
Y el reduccionismo de raza en el análisis de la explotación capitalista en relación con las personas Negras del continente y de la diáspora, ya sea en la era industrial como en el contexto de la esclavitud, que obvia, por un lado, las contradicciones de clase y, por otro, las de género.
Contra de esas derivas, África roja propone un nuevo modo de política antiimperialista a llevarse a cabo en cuatro movimientos:
Evaluar las victorias y fracasos de lo que él llama Marxismo de liberación nacional de cara a recuperar lo más vigente de su análisis.
Volver a la crítica de la economía política para establecer formas de integración del Sur Global en la economía mundial que superen la lógica de dominación capitalista centro-periferia identificada por Samir Amin.
Exponer las contradicciones de clase y género que se dan en el seno de la diferencia cultural.
Reconstruir las solidaridades antiimperialistas reconectando las luchas del Norte con las del Sur.
Desde nuestra mirada, el libro destaca por:
- Diseccionar y centrarse en experiencias muy concretas.
Pero el grupo de experiencias y pensamiento político de liberación que nos presenta Okoth no es solo el resultado de una disección, sino también de reagrupar a activistas, liderazgos y movimientos que, más allá de la cuestión colonial portuguesa, no se suelen presentar como una tradición política específica. Por lo tanto, estamos aquí ante una historiografía política novedosa, una reelaboración que rompe los esquemas genealógicos habituales sobre las luchas de liberación africanas.
Partir de las voces de mujeres revolucionarias como Andrée Blouin y Maryse Condé, para realizar las críticas más punzantes a las diversas experiencias de liberación nacional, asociando su carácter patriarcal y pequeño burgués con el fracaso de las mismas.
Poner el foco en las luchas de liberación nacional en las colonias portuguesas. Si bien la tradición política e intelectual que da nombre al libro no es exclusiva de las colonias portuguesas incluir a Babu (Tanzania), Andrée Blouin (República del Congo y RDC), enfocar el colonialismo portugués y las particularidades de su dinámica que determinaron el tipo de luchas anticoloniales que constituyen África Roja. Explica con amplitud las características específicas en cuanto a estructura y conflictos de raza y clase, el régimen de propiedad y el desarrollo de la conciencia anticolonial.
La capacidad de mantener un foco permanente sobre cómo influye la economía política, tanto en la génesis y hegemonización de ciertas corrientes de pensamiento, como en los acontecimientos históricos que se analizan.
Por su riqueza bibliográfica, ya que para quien desee ampliar o investigar sobre el Radicalismo Negro sus encuentros y desencuentros con el Marxismo, o lo que Okoth llama Afromarxismo, encontrará en este libro abundante bibliografía tanto básica como complementaria tanto para iniciarse como para consagrarse en este campo de estudios.
África Roja es una potente herramienta de reflexión activa, a pesar de contener algunos posicionamientos extremadamente discutibles y de incurrir en incomprensibles omisiones. Me refiero, en primer lugar, al borrado del Panafricanismo que opera Okoth para crear una genealogía donde los catalizadores de la liberación africana son Bandung, el Marxismo y el Comunismo. En esta línea, no tuvo ninguna importancia la derrota de la propuesta de un Estado federal continental en la Conferencia de Addis Abeba en 1963, en la que nace la Organización de la Unidad Africana (OUA) en el posterior establecimiento de un orden neocolonial. Presentar los hechos como lo hace Okoth aquí a veces hace que el hecho de que la sede del PAIGC estuviera en Guinea Conakry y las del FRELIMO y el MPLA en Tanzania parezca una anécdota, una cuestión irrelevante, tangencial, y no la condición de posibilidad que es. Una solidaridad africana puesta en marcha en el marco del Comité de Liberación de la OUA y que va más allá del marco de África Roja, incluyendo las sedes del PAC of Azania, el ANC, el ZAPU y otros movimientos radicales del continente y la diáspora.
En segundo lugar, resulta muy discutible lo que yo juzgo como una hermenéutica prejuiciosa y visceral de los textos de la corriente de los estudios Negros en los EE.UU. Afro-pesimismo, por parte del autor. En concreto, más allá de las críticas, algunas pertinentes aunque no son nuevas, es problemático que Okoth reconozca el antagonismo entre la corriente racista llamada Afropesimismo y la corriente antirracista Afro-pesimismo y, sin embargo, a este último lo llame AP 2.0, dando a entender la copertenencia o intimidad entre ambos. Y aunque África roja no es pionera en la utilización de esta nomenclatura (AP 2.0), pues se la debe a las críticas de Greg Thomas1, su adopción es un posicionamiento conflictivo.
Por otra parte, África roja incurre en importantes omisiones como la de una obra central en la relación entre el Comunismo y el radicalismo Negro como Panafricanism or Comunism? The coming struggle for África (1956) de George Padmore. Otra grave omisión es sobre la experiencia de la Unión de los Pueblos de Camerún (UPC), que fue el ala más progresista y radical del Reagrupamiento Democrático Africano (RDA). Esta última omisión hace que a la hora de recoger la mirada crítica de las mujeres africanas se le escape una figura como la activista política de la UPC, Marthe Ekemeyong Avebe viuda de Félix Roland Moumié y también una figura relevante en los acontecimientos de la independencia de Guinea Ecuatorial, quien, en el contexto de su arresto en 1969, le preguntó a un alto funcionario camerunés que le acusaba de querer ser presidenta del país, “¿en qué lugar del mundo es presidenta una mujer?”, una frase profunda que retrata el carácter patriarcal de la política africana postcolonial2. En el mismo orden de cosas, parece que para formar parte, con nombre y apellido, de una tradición intelectual como África roja, hay que haber escrito libros y artículos, pues solo así se puede entender la ausencia en esta genealogía de Titina Sila, heroína del PAIGC e inspiración de una naciente juventud revolucionaria en el continente. Por último, sorprende la rapidez con la que el autor despacha la ciertamente breve, pero intensa y exitosa experiencia de la Revolución Popular Democrática de Burkina Faso liderada por Thomas Sankara, tachándola de militarismo.
Esta obra es especialmente recomendable en un contexto como el actual en el que, por ejemplo, el actual presidente de Senegal, Bassirou Diomaye Diakhar Faye, se autodeclaró del “Panafricanismo de Izquierdas”. El debate sobre qué puede significar este pleonasmo cuando este movimiento pluricentenario tiene en la unión, a veces acrítica, de las personas africanas y Negras, su principal tótem. Un debate que, más allá de las visceralidades que provoca, nos devuelve a la urgencia de revisitar el origen izquierdista del Panafricanismo en la Revolución de Haití, como viene explicando el historiador Amzat Boukari Yabara3. África roja, además tiene potencial para ser fecunda en el marco de las luchas antirracistas en Europa, en concreto en la construcción de alianzas transversales, que incumben tanto a los colectivos antirracistas como a la Izquierda internacionalista, o en la cuestión de lo que Houria Bouteldja ha llamado internacionalismo doméstico4, siendo esta última tarea exclusiva de la Izquierda blanca.
“La historia no es el pasado, sino el presente”, escribió James Baldwin5. Y casi como arquetipo de esta noción de baldwiniana, África Roja empieza y termina por el presente y no deja esta deducción a quien lee. Okoth deja claro, así, que esta obra es para transformar el ahora, entender que las experiencias que analiza son de rotunda actualidad, y la teoría revolucionaria que guió su acción, vigente para articular desde ahí y ganarle al imperialismo neocolonial hoy.
Referencias
1. Thomas, G. (2018). Afro-blue notes: The death of afro-pessimism (2.0)?. Theory & Event, 21(1), 282-317.
2. Moumié M., y Burtin P. (2006). Victime du colonialisme français. Mon mari Félix Moumié. Editions Duboiris. Paris.
3. Amzat Boukari-Yabara. [ Amzat Boukari-Yabara ] (2024). Panafricanisme de gauche (canal historique). Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=aVQsM-_lgyg.
4. Bouteldja H. (8 de marzo de 2016) Pour un internationalisme domestique. Partis des indigènes de la République. https://indigenes-republique.fr/pour-un-internationalisme-domestique/.
5. Baldwin, J., & Peck, R. (2017). I am not your Negro: A companion edition to the documentary film directed by Raoul Peck. Vintage.

Mba Bee Nchama, es miembro del Colectivo Dignidad Negra y de la Red de Acción Panafricanista (RAP)
África Roja. Recuperando la política Negra revolucionaria.
Escrito por Kevin Ochieng Okoth y publicado en castellano por Verso Libros en 2024. Traducción de Carmen Alonso Menéndez y la revisión de Basha Changue y Esther (Mayoko) Ortega para La Casita Ediciones.

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