Cuando se recrudece la situación, siempre vuelven los fantasmas. Es, casi, una ley natural, así que conviene despacharlos. En este caso, hablo del fantasma del «identitarismo» y de quienes lo agitan por oportunismo y conveniencia.
LA ESTRATEGIA: Deslegitimar para blindar el nicho
Cuando la “crítica” al “identitarismo” protege, en realidad, un nicho de producción
La cuestión es que, cuando la «crítica» al «identitarismo» viene desde fuera del movimiento antirracista, la pregunta siempre debe ser ¿quién habla y cuál es su motivación?
¿Por qué? Porque, en el caso del Estado español, la «crítica» al «identitarismo» es a menudo instrumentalizada como falacia del hombre de paja para intentar deslegitimar a las poquísimas personas no blancas que llegan a espacios en los que, tradicionalmente, no son bienvenidas.
La necesaria discusión/debate en torno a las políticas de la identidad no puede obviar cuál es la situación en un territorio como el nuestro. A pesar de las luchas históricas de nuestras respectivas comunidades, la presencia de voces de personas no blancas en espacios sociales, políticos, académicos, de producción intelectual militante, museísticos, culturales, etc. es muy reciente, solitaria, hostil y, todavía, excesivamente frágil.
Esta es una realidad que, al margen de aspiraciones de clase, arribistas, integracionistas o basadas en la lógica de la representación, no puede obviarse a la ligera.
Cuando figuras apoltronadas durante décadas en espacios de poder en estas instituciones -por muy de izquierdas que se digan- aparentan señalar, agresivamente, derivas «identitarias» 1) en muchas ocasiones, están tratando de proteger un nicho y un discurso que consideran de su propiedad, 2) temen ser desplazadas y perder un monopolio (económico y simbólico) y 3) están tratando de ocultar su propio racismo y su misoginia; es decir, su incapacidad patológica para escuchar y dialogar en serio con personas no blancas que hablan y actúan de forma autónoma, especialmente con mujeres racializadas.
Hablemos claro:
La discusión en torno al identitarismo tiene ya su propia genealogía en el propio mov. antirracista, también en el del Estado español. Si lo desconoces, has de leer más, estudiar más, trabajar más en serio, porque es evidente que no estás haciendo los deberes.
Cuando figuras apoltronadas durante décadas en espacios de poder señalan agresivamente derivas «identitarias», están tratando de proteger un nicho y un discurso que consideran de su propiedad. Temen ser desplazadas y están tratando de ocultar su propio racismo y su misoginia.
Helios F.Garcés
EL MECANISMO: Atacar sin estar, ningunear sin dialogar
La deshonestidad de una “crítica” que no se compromete con lo que dice combatir.
Entrecomillo la palabra «crítica», porque, en estos casos, hablamos en realidad de ataques velados y deshonestos provenientes de figuras que nunca han dialogado con el mov. antirracista. Al mismo tiempo, entrecomillo la palabra «identitarismo» porque tras tales ataques existe en realidad el blindaje de la única identidad política aceptable.
Es decir, a pesar de la engañosa retórica usada, en el fondo, estos aspavientos contra el «identitarismo» son profundamente identitarios. Si se revisan los panfletos y desvaríos de estos actores y actrices -muy disimulados bajo la pátina de la jerga académica-, sospechosamente ninguna voz no blanca de nuestros territorios cumple con los requisitos necesarios para ser respetada, escuchada o tenida en cuenta. Esta realidad no debe hacernos anhelar ni mendigar ese respeto, sino más bien ayudarnos a caracterizar la patología y seguir adelante construyendo la alternativa.
La crítica a las derivas identitarias en las luchas antirracistas es urgente y es necesaria, porque existen. Por eso es intolerable que el análisis del identitarismo sea transformado en una argucia reaccionaria con la que intentar neutralizar la emergencia de colectivos, voces y movimientos propios. Me explico:
Si se observan las dinámicas en juego, todos los movimientos, ya sea el gitano, el magrebi, el negro, el musulmán -con todas las heterogeneidades y complejidades correspondientes, incluidas las terminológicas- enfrentan esta cuestión. Todos ellos enfrentan la aparición de sujetos que, durante décadas, han adquirido su estatus como «expertos» en la cuestión. Muchos de estos sujetos deberían ser, en teoría, los mejores aliados de lucha, pero a la hora de la verdad resultan ser los primeros en reaccionar con virulencia, e incluso violencia, ante la emergencia de voces críticas y movimientos autónomos de esas comunidades.
Estas son voces contrarevolucionarias en tanto que, más allá de lo que dicen ser en un plano enunciativo, siempre las encontrarás en contra del mov. antirracista; siempre atacando, boicoteando y saboteando, por activa y por pasiva, a sus voces. La agenda política de estas figuras no está en sus discursos, sino en sus prácticas.
LA MÁSCARA: Lo que la estrategia del blindaje no puede ocultar
La incapacidad para pensar junto a quienes se articulan en sus propios términos
Nos encontramos frente a figuras soberbias e individualistas, a las que nunca se ha visto participar en la organización colectiva y real de respuestas ante problemas de racismo institucional y estructural; figuras que pontifican y descalifican de manera cobarde a gente no blanca que se juega el pellejo.
Ahora bien, ¿qué es lo que no pueden ocultar sus estrategias de deslegitimación?
Deseos desesperados de tutelaje, recelos, egos enfermizos, reacciones a la defensiva y paternalismos mal digeridos. La única relación que estos sujetos son capaces de mantener con las personas no blancas que les rodean son relaciones desiguales en las que ejercen como tutoras y tutores. Una vez que la persona que tienen en frente alza la voz y dice «aquí estoy», reaccionan intentando volver a someterla. Y muchos «expertxs» (no todxs) en antigitanismo, Islamofobia, antinegritud y demás «especialidades» a la carta han cumplido a la perfección con este rol durante largo tiempo.
Esta es la base de las jerarquías de orden racial, de clase y de género funcionando esta vez en el interior de los espacios progresistas que dicen combatirlas. Todo esto no es apuntado para generar desconfianzas, sino para extremar precauciones de carácter crítico. Hay que saber dónde se pisa y junto/contra quién, saber diferenciar la paja del grano y centrarnos en lo esencial: construir las alternativas sin permitir que los actores/actrices incapaces de pensar y hacer junto a quienes se articulan en sus propios términos, entorpezcan o saboteen los proyectos en marcha.
Y recordar siempre que la crítica al identitarismo ha de tener en cuenta que, tal y como el pensador uruguayo Raúl Zibechi diría en ‘Descolonizar la rebeldía’ (2015):
«Cuando alguien es invisible, por ser negro, indio, mujer, mestizo o pobre, cuando alguien es ninguneado sistemáticamente por su raza, género u otra condición, lo primero que hace es intentar existir, levantar la mano, ponerse en pie y decir ¡aquí estoy! Existo. Esa es la lógica de la identidad. En la lógica de los dominados, lo primero es hacerse visible, nombrarse, reconocerse. Es un paso ineludible en el proceso de convertirse en sujetos.»
¡Salām!
Helios F.Garcés @heliosf.garces
(Cádiz, 1984)
Ha escrito en medios de comunicación y revistas críticas como Diagonal, El Salto, La Marea, Ctxt o Tabula Rasa. Ha formado parte, como militante, organizador y formador, de diversos proyectos políticos de lucha contra el racismo en el Estado español. Ha sido editor del blog 1492. Por un antirracismo político (El Salto). Es autor de los libros Religión vs. Revolución: Malcolm X, musulmán de la liberación, el volumen de poesía política Entrevista a un insecto atravesado por la luz (Eolas Ediciones, 2021) y Mi abuela no ha leído a Marx (Amargord, 2019). Sus poemas han sido incluidos en recopilaciones de poesía crítica tales como Palabras de barricada (Queimada Ediciones, 2015) o Campamento Dignidad. Poemas para la conciencia (Zambra-Baladre, 2013). Ha publicado ensayos críticos en libros colectivos como Racismo de Estado. Una mirada colectiva desde la autonomía y la justicia racial (Txalaparta, 2023) o Miradas en torno al problema colonial. Pensamiento anticolonial y feminismos descoloniales en los Sures Globales (Akal, 2019).
En La Casita, Helios es camarada 😉


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